LA AGREGACION DE DATOS Y LA BUENA PRACTICA DE ELABORACION DE INFORMES DE RIESGO

Dr. Jorge Ambram. Presidente Ejecutivo del Grupo JA Capital Markets – Risk Management.

 

Nueve años de Basilea II. ¿Década perdida?

  • Ya han transcurrido 9 años desde la primera publicación del Nuevo Acuerdo de Convergencia de Capitales (Basilea II). Durante todo este tiempo, en general, las entidades financieras –y sus supervisores- han puesto énfasis en la generación de metodologías y técnicas de administración de riesgos así como en construir una arquitectura de TI que las soportaran. Y los resultados no siempre han sido lo aceptables que deberían haber sido. En la crisis del 2007 el gobierno corporativo de las instituciones, responsable en última instancia –y también en primera- de la eficacia de las políticas de gestión de riesgo en las instituciones no sabía, no quería saber, o no podía saber que se estaba organizando la tormenta perfecta: no sonaron las alarmas o no se escucharon. ¿Una década perdida?

Asignatura pendiente: la agregación de data de riesgos

  • Sea como fuera, en el presente, y supuestamente ya aprendidas algunas lecciones se está tratando de implementar el Basilea 2.5 y el Basilea III. Estas piezas pretenden especialmente cerrar brechas en la estructuración de titularizaciones, en la capacidad de absorción de pérdidas por parte del capital (resiliencia bancaria) y en la fortaleza de los activos líquidos para hacer frente a pasivos volátiles bajo nuevas técnicas. Sin perjuicio de la atención que la banca debe prestar a esos tres temas estratégicos, existe una brecha que hay que cerrar cuanto antes y que es la agregación de la data en la gestión de riesgos.
  • Se entiende por agregación de datos, según el FSB (Financial Stability Board), la definición, recopilación y procesamiento con arreglo a requisitos de presentación de informes de riesgos que permitan a una institución financiera calibrar su desempeño en función de su apetito por el riesgo o grado de tolerancia al riesgo. Ello implica reordenar, fusionar o descomponer el conjunto de datos asociados a la exposición a riesgos de que disponen las entidades.

Reglas de agregación

  • Para que los informes de riesgo puedan cumplir con su objetivo natural, la agregación de data debe organizarse respetando al menos algunas reglas básicas. La primera es el convencimiento –fundamentalmente por parte del gobierno corporativo de las entidades- de que los beneficios a largo plazo de las mejores capacidades de agregación de datos de riesgos y prácticas de presentación de informes de riesgos, superarán a los costos de inversión en que deban incurrir las instituciones para lograrlo.
  • Las capacidades de agregación de datos de riesgos y las prácticas de presentación de informes de riesgos están altamente interrelacionados. Se condicionan mutuamente; los informes de alta calidad se apoyan en las sólidas prácticas de agregación de datos. Por lo tanto aquellas se deberían regir por expresas disposiciones de gobierno.
  • Uno de los criterios cardinales en la agregación es la necesidad de presentar una utilidad real en tanto los informes deben comunicar información de forma clara, concisa y fácil de entender, sin dejar de ser lo suficientemente exhaustivos como para facilitar una toma de decisiones informada. Incluirán información significativa ajustada a las necesidades y conocimientos de sus destinatarios. Un problema frecuente que sufren las instituciones financieras es que en una gran cantidad de casos los destinatarios de los informes no tienen la capacidad técnica para absorber sus contenidos. El dilema hoy seria fuerte: idoneidad técnica, o declinación de responsabilidades.
  • Otro criterio que guía la agregación de data es el de “sustancialidad”. Los datos en un reporte pueden excepcionalmente excluir información siempre y cuando ello no afecte al proceso de toma de decisiones de sus órganos de gobierno de forma tal que sus acciones no se hubieran visto influidas por la información omitida, ni que hubieran emitido juicios diferentes de haber dispuesto de la información correcta. Los procesos de agregación y prácticas de presentación deberían documentarse y someterse a una validación independiente que garantizase que tales procesos se ejecutarían según lo previsto y se adecuan al perfil de riesgo de la institución.
  • Otro aspecto sensible es el de la exactitud de los informes, lo que hace que deban incluir un inventario de reglas de validación que se aplican a la información cuantitativa. Esto es que las relaciones matemáticas o lógicas deben ser validadas, y su razonabilidad comprobada por parte de validadores independientes. La existencia de datos no razonables en los informes es muy frecuente. Se supone que debería existir un adecuado equilibrio entre datos de riesgos, su análisis e interpretación y explicaciones cualitativas. La proporción entre información cualitativa y cuantitativa variará en los diferentes niveles de gobierno de cada institución.
  • Finalmente pero no por último, el tema de la distribución de los informes. La práctica de la necesaria transparencia no implica obligatoriamente vulnerar el mantenimiento de la confidencialidad debida.