NORMAS NIIF 9: CONVERGENCIA DE INFORMACIÓN

  •  Existe toda una batería de técnicas para refutar la presunción de incumplimiento a los 30 días si el modelo que utilizasen los bancos para calificación de deudores estuvieran basado solo en morosidad. Lo mismo para resolver otras decenas de situaciones planteadas en las NIIF 9, en que se requiere de una variedad importante de precisiones para evitar una eventual sobreestimación del deterioro crediticio por ausencia de información adecuada y válida, y con ello la incurrencia en mayores costos.
  • El desafío –insistimos- que plantea la implementación delas NIIF 9 es básicamente la disponibilidad de información. En una importante proporción de entidades financieras, y no solamente en el mundo emergente, el problema NIIF 9 es el de la producción de datos adecuados, especialmente en mercados en los que la regulación no los exige. Es que en la mayoría de las normas bancarias de la Región, salvo honrosas excepciones, el órgano de control requiere de métricas para determinar riesgo de crédito que no necesariamente satisfacen las necesidades de los negocios, sino las de supervisión. Lo cual no es equivocado. Lo que es erróneo es que los bancos utilicen indicadores de supervisión para suplantar a los de gestión de riesgos en negocios.
  • Ocurre que muchas entidades bancarias, ya sea por una cuestión de falta de recursos humanos, de tecnología (o sea de los costos para suplirla), o simplemente por falta de voluntad política de sus gobiernos corporativos para mejorar procesos, adhieren a esa situación regulatoria, por la que la data que producen está enfocada únicamente a cumplir con la normativa y punto, ni un milímetro más.
  • La norma NIIF 9 llega tarde, pero seguro, para hacer converger en alguna medida la información regulatoria con la de negocios. Una de las mayores contribuciones de la Norma será la de impulsar a las entidades financieras para revisar sus sistemas de calificación de deudores convirtiéndolas de “regulatorias” a “internas”, o sea basadas en modelos propios ajustados a las realidades operacionales de aquellas.
  • El Comité de Basilea, desde el 2004 viene insistiendo con la necesidad de disponer de ratings internos para administrar coberturas crediticias, como lo propone su enfoque IRB para determinación de pérdidas esperadas. La Norma NIIF 9, diez años después, va aún más lejos que Basilea II, y propone mejoramientos en los formatos del cálculo de dichas pérdidas, por ejemplo extendiéndolas a “lifetime” (maduración de instrumentos) cuando el deterioro del riesgo es significativo, y no solamente a 12 meses como prevé la técnica IRB. O proponiendo la utilización de probabilidades de incumplimiento determinables bajo modelos PIT (Point in time), en sustitución de los de TTC (Trough-the-Cycle).