PROBLEMAS NIIF 9. LA PD PRONOSTICADA ES MENOR A LA TASA DE INCUMPLIMIENTO REAL…

  • Cuando un gestor de riesgo de crédito de carteras de préstamos en un banco, compara el resultado de la probabilidad de incumplimiento (PD) a un año, con los resultados reales de la tasa de incumplimiento en el año inmediato siguiente, en la mayoría de los casos encontrará que no son lo suficientemente aproximados. El backtesting en general muestra que el valor de la PD pronosticada resulta menor al incumplimiento real de los deudores.
  • La causa de esta aparente anomalía puede ser causada por al menos tres razones. La primera de ellas es la utilización de insumos erróneos, por ejemplo cuando la data de análisis de la PD está constituida por calificaciones de clientes basadas únicamente en morosidad, lo cual genera en el tiempo una superabundancia de calificaciones de tipo A (la de menor riesgo). Recordemos que todo nuevo cliente, bajo dicha técnica, sería “A” por definición, cuando posiblemente bajo una metodología más precisa de calificación, podría ser “B”, o “C”. Obviamente, se comprende que el cálculo de la PD en función de morosidad subestima la potencialidad del crédito en deteriorarse. Esconde en la letra “A” la potencialidad de impagos de esos deudores, los que posiblemente exploten en el transcurso de un año.
  • La segunda razón es derivada de la anterior, y quizá la más decidora. Y es que la diferencia entre el pronóstico de PD y la incurrencia real de impagos, muy probablemente sea generada por la incapacidad de la variable “atraso del deudor”, por sí sola, para capturar toda la dimensión de factores concurrentes que llevarían a un deudor a no pagar en determinadas circunstancias.
  • La tercera razón, y que potencia a las anteriores, es que la PD, tiene un componente cíclico en el tiempo, que hace que dicha PD pueda variar de año en año (y quizá aleatoriamente). O sea que la PD pronosticada, aún bajo metodologías no basadas en morosidad, puede estar afectada por una ciclicidad que no capture el modelo.
  • En conclusión, y especialmente en el contexto de la implementación de las Normas NIIF 9, se deberá admitir que la presunción –refutable- de dicha norma sobre considerar si la calificacion fuera basada en morosidad, como deteriorado todo instrumento vencido a más de 30 días, hace mucho sentido. Pero, ¿cómo pueden hacer los bancos (la gran mayoría en la Región) que actualmente calculan la PD a partir de atrasos de deudores, para establecer un esquema razonable y creíble de información sobre la probabilidad de incumplimiento, y con ello poder determinar el importe de las pérdidas esperadas?
  • Una primer respuesta sería establecer un modelo de calificación interna, que se ejecute periódicamente y que capture el impacto de factores distintos a la sola morosidad, especialmente los de naturaleza externa (macro y sectorial). Esto es, por ejemplo, que la calificación interna de deudores contenga variables tipo “forward-looking”, que permitan inferir impacto futuro en el impago. Pero esta alternativa tiene una debilidad obvia, y que es la complicación de incorporar retrospectivamente los nuevos factores de calificación de forma de convertir las series históricas existentes -que solamente capturan morosidad- en nuevas series históricas que permitan calcular una nueva PD ajustada. Otra posibilidad es la de ajustar la PD para convertirla en una que capture ciclicidad (por ejemplo PDPIT – Point-in-Time). Desde ya existen al menos otras alternativas de ajuste –al menos tres- y desde ya mucho menos costosas en términos de utilización de recursos, y posiblemente con similar grado de precisión. En el fondo la selección de la técnica de ajuste es una cuestión “costo-beneficio” para el banco usuario. Un desafío sin duda interesante. Recuérdese siempre, que la Norma es insistente en señalar que la información requerida debe ser razonable, disponible y obtenible sin esfuerzos desproporcionados.