MAS CLARO ECHARLE AGUA. En varias instituciones financieras de la Region la gestión de riesgo operacional fue -y aun lo es- encomendada a la función de auditoria interna, lo cual configura uno de los conflictos de interés más significativos existentes en tan delicadas tareas. El Comité de Basilea, en su muy difundido documento ‘Buenas Prácticas para la Gestión y Supervisión del Riesgo Operativo’ (www.bis.org) señala taxativamente, en su Numeral 10, que el directorio de una entidad debe asegurar que el marco para la gestión del riesgo operativo esté sujeto a un proceso de auditoría interna, eficaz e integral, por parte de personal independiente, capacitado y competente, agregando por las dudas de que no se comprenda el mensaje, que la función de auditoría interna no deberá ser directamente responsable de la gestión del riesgo operativo.
MAS TODAVIA. En el Numeral 17 de ese mismo documento también se recuerda que el directorio de una entidad debe asegurar la independencia del auditor interno en la vigilancia del marco de gestión del riesgo operativo, la que puede quedar en entredicho si aquel participara directamente en el proceso de esa gestión.
COSO VS AMA I. La mayoria de las instituciones financieras en la Region están utilizando actualmente para su gestión de riesgo operacional aplicaciones o modelos del tipo ‘COSO’. Estas técnicas están basadas en el denominado “Informe COSO” (Committee of Sponsoring Organizations) sobre control interno publicado en EE.UU. en 1992, y que plasma los resultados de la tarea realizada en esa área durante más de cinco años por la Treadway Commission, National Commission On Fraudulent Financial Reporting, creada en 1985.
COSO VS AMA II. Los modelos COSO, exitosos en los años 80 y 90, fueron desde el 2005 ampliamente superados en su alcance dentro del mundo financiero por los modelos AMA bendecidos por el Nuevo Acuerdo de Basilea. Mientras los primeros proponían técnicas de control interno propias de una administración basada en definidos estandares de gestión tales como la comprobación de las transacciones, aprobaciones, revisiones, análisis de consistencia, controles físicos arqueos, conciliaciones, etc., los segundos enfatizan en metodos cuantitativos como los necesarios e imprescindibles para determinación de las perdidas no esperadas, valor éste que es estratégico para los intermediarios financieros ya es el monto estimado de perdidas que no están compensadas con las estimaciones, reservas o provisiones que tradicionalmente se constituyen. Esto es importante ya que la cobertura de las perdidas no esperadas son, en ultima instancia, la real protección para los ahorristas e inversionistas ante escenarios de alto riesgo.
COSO VS AMA III. Los modelos AMA (Advanced Model Approach) están diseñados especialmente para la banca antes que para la industria manufacturera o el comercio como sucede en el caso de los modelos COSO. El giro hacia los primeros por parte de los mercados financieros fue causado por una razon basica: la banca ahora debe calcular el valor del Patrimonio Tecnico (Capital no Redimible, Capital Economico o Base, Patrimonio Técnico, como se lo denomine) en función de los riesgos a los que esta expuesta; y entre éstos, el ‘operacional’, suele ser el mayor contribuyente a la generacion de perdidas. Si bien en una primera etapa las entidades financieras, con buen criterio, customizaron para su uso las técnicas COSO, lo cierto que en la actualidad están compelidas por los nuevos estándares internacionales de gestión de riesgo oerativo a superar dichas filosofías ya extrañas a los mercados financieros y a adoptar modelos propios, como los que pregona el B2, y que centran sus propuestas en la aplicación de técnicas cuantitativas. De alli que no son pocas las entidades en la Region que se hallan implementando desde hace algunos años técnicas AMA con excelentes perspectivas y resultados, pero a costa de importantes esfuerzos de inversión en infraestructura como en recursos humanos.

