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Mayo 20, 2012
RISK&NEWS: LA VENGANZA DEL CHINO
- SORPRESA. La degradación de la calificación de riesgo de Estados Unidos por parte de las calificadoras tomó por sorpresa a muchos que no tomaron en cuenta la dinámica de fuerzas subyacentes de indole no estrictamente económicas y que aun están en plena ebullicion.
- PARTICIPANTES NECESARIOS. El primer aspecto de esa dinámica es que la comunidad internacional desde hace ya un par de años ha coincidido que las calificadoras de riesgos han sido parte necesaria para la detonación de la crisis del 2008 por no disponer aquellas de la capacidad técnico-profesional para advertir los riesgos que encerraban principalmente los productos estructurados o -en el peor de los casos- soslayarlos deliberadamente. Ambas alternativas, se encuentran ventilando en las cortes tribunalicias de varios países promovidos por gobiernos y privados.
- JUICIO SALOMONICO, AL REVES. Otro aspecto que concurre a la dinámica de la degradación es sin duda el hecho de que también la comunidad internacional tiene claro que la gobernabilidad norteamericana ha sido puesta en tela de juicio desde el momento que su clase política no estuvo a la altura de lo que esperaba de ella en el proceso de la aprobación del presupuesto. En términos bíblicos, el mundo asistió a un “juicio salomónico inverso”, en el que los partidos políticos aceptaron partir al niño en dos. Si bien en los últimos segundos acordaron salvarlo, el daño ya estaba hecho; el niño ya estaba dividido.
- LA OPORTUNIDAD. La anterior situación le habría entregado en bandeja a las calificadoras de riesgo la oportunidad de ejecutar una maniobra destinada, según señala mas de un analista, a tratar por la via del “castigo ejemplarizador” de reducir la presión judicial que existen sobre aquellas en la mayoría de los países y, en un tiro por elevación, además, consumar la “venganza del chino” propinándole una humillación histórica a EEUU al rebajarle la calificación de riesgo, en el peor momento.
- EL MOTIVO. Como se sabe, en la reciente reforma financiera norteamericana se estableció modificar las regulaciones sobre las calificadoras, entre las cuales la más perjudicial para aquellas seria indudablemente la propuesta del cambio en el formato de pago de los servicios de calificación, por el cual las calificaciones deberían ser pagadas por los compradores de las emisiones y no por los vendedores. Los mismos aires estarían soplando en la Unión Europea y a nivel del G-20. Los operadores estiman que esa reforma, de aprobarse, muy probablemente reduciría fuertemente los montos de facturación de las calificadoras. Como se observa, la modificación del esquema de pagos tiene una lógica de hierro que no puede ser rebatida a la luz de las buenas prácticas de los mercados sobre el tratamiento adecuado de los conflictos de interés: el que mide riesgos no puede participar del negocio objeto de su evaluación.
- EL ARMA. Sucede que para tranquilidad de las calificadoras, por lo menos en el anteproyecto norteamericano, si bien todavía no se contempla dicha modificación, hay muchos sectores, incluido el gobierno de ese pais, que estan impulsándola fuertemente, lo que hace que exista suficiente motivo en las calificadoras para aumentar la presión y, a juicio de muchos, utilizando sus calificaciones como un arma de premios y castigos. Y la gota que habría rebalsado el vaso de la paciencia de las calificadoras, y que muy probablemente las habrían llevado a patear el tablero, fue que hace días el Departamento del Tesoro estadounidense pidió formalmente a las agencias calificadoras que desclasificaran públicamente las técnicas acerca de cómo miden el desempeño de los productos de crédito estructurado, como las obligaciones de deuda colateralizadas que alguna vez estuvieron calificadas con ‘AAA’, pero posteriormente resultaron ser tóxicas. O sea que se les estaría solicitando virtualmente una confesión de parte. Y la retaliación no se habría hecho esperar: en instantes se rebajó la calificación norteamericana basada –dizque- en que el presupuesto aprobado en el último momento no sería suficiente para garantizar los pagos gubernamentales lo que, entre paréntesis, muy probablemente sea cierto. El castigo y la venganza. En suma no sabemos si esa fue la intención, pero lo mencionado es la comidilla actual en Wall Street.
- EL JUICIO. Desde el ángulo judicial, en España, Portugal, Alemania, Italia, Grecia, Reino Unido y obviamente en EEUU, las demandas contra las calificadoras están en pleno avance y con vistas a producir fallos que les serian contrarios a estas. Las acusaciones son de varias naturalezas, e incluyen las penales. Recientemente, para dar un ejemplo, en Italia según señalan los periódicos, se habrían incautado documentos en las oficinas de importantes agencias implicadas en una investigación abierta por abuso de información, manipulación del mercado y uso de información privilegiada. También en España se halla investigándose si las grandes calificadoras habrían cometido los delitos que les atribuye la querella presentada en la Audiencia Nacional por alterar el precio de las cosas en beneficio propio y en perjuicio del erario público y de los ahorradores. Para sustanciar las causas españolas los fiscales han tomado como base la información de sus colegas de Connecticut y Ohio en EEUU, que de manera similar se siguen en ese país. Por su parte, según comenta el Washington Post, para no ser menos, la SEC norteamericana estaría ya analizando todas las opciones que tienen para atacar con éxito a estas firmas en los tribunales, tras haber realizado una larga investigación sobre el papel que las calificadoras desempeñaron en el proceso de empaquetado y venta de deuda vinculada a hipotecas de alto riesgo.
- EVIDENCIA. También los privados se hacen presentes en la cruzada internacional contra las calificadoras, como el abogado Ron Grassi en EE.UU que las enfrenta demandándolas por negligencia, fraude y engaño, enfatizando que los defectuosos análisis sobre deuda habrían sido una de las razones principales del derrumbe financiero mundial. Es interesante conocer que una de las pruebas aportadas por Grassi fue el hecho que las inversiones en Lehman Brothers Holdings se encontraban calificadas como ‘A’ hasta el mismo 15 de setiembre, día previo al de la quiebra.
- MAS DE UN RESPONSABLE. No obstante la avalancha de evidencias en contra de las calificadoras, lo más sabio es estimar que no son las únicas responsables del zafarrancho. Tirios y troyanos realizaron sus aportes. Algunos por ignorancia, otros por avaricia, otros por necesidad y otros por omisión. Como fuere, la historia dirá finalmente si la acción de las calificadoras fue causa o efecto de los despropósitos. Mientras tanto, a llorar a la iglesia.
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