GESTION SOCIOAMBIENTAL EN LA BANCA, CARA PERO INDISPENSABLE

GESTION SOCIOAMBIENTAL EN LA BANCA,  CARA PERO INDISPENSABLE.

Por Dr. Jorge Ambram, Presidente Ejecutivo del Instituto Latinoamericano de Riesgos S.A.

Una de las mayores preocupaciones de la banca cuando financia proyectos que pueden impactar la sostenibilidad del medio ambiental y social son, sin duda, los pasivos que le pueden ser generados por la ausencia de la debida diligencia que debería ser practicada en dicha materia sobre tales proyectos. Sin perjuicio del interés manifestado por las instituciones financieras en la preservación del medioambiente y de sus esfuerzos reales para lograrlo, la eventualidad de ocurrencia de un desastre ecológico podría fácilmente sobrepasar largamente el patrimonio de la mayoría de ellas, como no lo hace ninguna de las exposiciones crediticias que mantiene.

Ocurre que las regulaciones y estándares de gestión bancaria actuales, bajo enfoque de riesgos, limita las exposiciones de la banca al riesgo de crédito, de mercado y operativo a un máximo de 12,5 veces el valor del capital económico (patrimonio técnico o capital base, mínimo computable, fondo patrimonial, etc., según se denominase). O sea, la banca no podría poner en peligro el dinero de sus accionistas ni el de sus depositantes ni prestamistas másallá de un límite relativamente bajo. No sucede lo mismo para el riesgo socioambiental, cuyo perjuicio no tiene techo.

Los pasivos potenciales en la banca que pueden ser emergentes de perjuicios causados al medioambiente por los proyectos de clientes que utilizan los recursos recibidos en préstamo, presentan orígenes diversos. Uno de ellos, el más obvio, es  una probable disminución del valor de las garantías otorgadas a los bancos financiadores por parte de los prestatarios. Un problema ambientalque involucrase activos que se hubieran constituido como garantía de los préstamospodría reducir el valor de mercado de aquellos. Caso típico, el de un derrame de efluentes tóxicos derivados de los productos fabricados por el cliente que se extendiese sobre la propiedad o bienes que fungen como garantía. Otra situación, entre muchas otras, es la probable incapacidad de repago del préstamo que podría causarse si ese derrame interrumpiera la continuidad del negocio del prestatario. Sin embargo los temores más importantes de la banca se originan sin duda en las probables o eventuales acciones legales que podrían interponer las personas o comunidades afectadas por impactos ambientales causados por los negocios de sus clientes.  En estos casos, si bien los bancos proveedores de recursos no son responsables directos de los deterioros, podrían ser alcanzados –y de hecho así en general ocurre – como participes necesarios, por el tsunami de reclamos legales.

La mejor, y quizá, única manera de mitigar el riesgo socioambiental para la banca (y el de sus fondeadores) es disponer de sistemas de gestión del riesgo socioambiental en torno a los cuales las instituciones practiquen una serie de actividades organizadas y ordenadas bajo una estrategia integral de cobertura y destinada a reducir tanto los posibles impactos que pudieran afectar directamente a los clientes que financian, como los impactos sobre los patrimonios bancarios.  Esto exige que en el sistema de gestión socioambiental de los bancos se definan políticas de protección del medioambiente, se elaboren manuales de procesos y procedimientos para los cursos de acción mitigadores generados por esas políticas y se disponga de una infraestructura física y de recursos humanos adecuada. Por supuesto, disponer de este herramental tiene un costo que disminuye las utilidades. Pero a mayores rendimientos, mayores riesgos.

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